viernes, 21 de noviembre de 2014

Tango y jazz, inseparables

Continúa el Festival Buenos Aires Jazz 2014 y hoy se presenta el bandoneonista italiano Paolo Russo que ha interpretado clásicos de ambos géneros. Un repaso por la historia en común entre estas dos músicas que cautivan al público desde principios del siglo XX.

Buenos Aires es sin dudas la ciudad del tango por excelencia. Pero la música al ritmo del dos por cuatro ha tenido muy buenas relaciones con el jazz desde principios del siglo XX.

Cuenta el historiador Sergio Pujol que en Buenos Aires por entonces las orquestas de tango "fueron las primeras en tocar música popular norteamericana en bailes de incuestionable identidad argentina. Osvaldo Fresedo o Francisco Lomuto podían reproducir el sonido que estaba de moda en las capitales del mundo, pero no por eso dejaban de ser, antes que cualquier cosa, músicos de tango".



¿Quién no recuerda la pícara canción sobre las "Rubias de New York", de Gardel y Le Pera? La pegadiza melodía que cuenta la historia de Betty, Peggy, July y Mery es interpretada al ritmo de un fox trot.

Además, este afecto y respeto del tango por la música de raíces afro-norteamericanas ha sido correspondido por grandes exponentes del jazz. Saint Louis Blues, un clásico de W. C. Handy de la década del ´10, tiene un fragmento con sonidos de habanera, que bien puede interpretarse como un tango.

Pero nada menos que Louis Armstrong llegó a grabar al menos dos tangos famosísimos: "El Choclo", de Angel Villoldo, bajo el título Kiss of fire (beso de fuego) y "Adiós Muchachos", de Julio César Sanders.




Con la revolución que Astor Piazzolla le imprimió al género, siempre en constante búsqueda y experimentación, invitó a grabar al legendario saxofonista Gerry Mulligan, música que se convirtió en el disco "Reunión Cumbre" y que abrió toda una gama de posibilidades para fusionar los sonidos de la milonga con el de aquel instrumento de viento.

En las últimas décadas varias formaciones de jazz e intérpretes han desarrollado una carrera en la fusión del tango con el jazz. Tal es el caso de Adrián Iaies, director del Festival Buenos Aires Jazz, quien ha tomado clásicos del tango y los ha versionado a la manera de standars de jazz; o el extinto Quinteto Urbano de Urquiza, Schissi, Giunta, Dominguez y Delgado, que allá por el 2000 desarrolló una propuesta que fusionaba sonidos de milonga, folklóricos y hard bop.


En la edición 2014 del Festival Buenos Aires Jazz que continúa hasta el 24 de noviembre habrá una presentación de Paolo Russo, un bandoneonista italiano que ha interpretado tangos y clásicos del jazz de distintas épocas. Russo se presentará hoy 21 de noviembre a las 19 en la Usina del Arte (Caffarena 1).




sábado, 20 de septiembre de 2014

jueves, 28 de agosto de 2014

Alumnos de Barracas lanzaron una cápsula al espacio

Son de la Escuela Técnica N°10 y forman el Proyecto Espacial Prometeo, una aventura hacia el conocimiento. El artefacto alcanzó los 60 mil metros de altura, tomó fotografías y descendió intacto. Además, el equipo se destacó en la Feria de Ciencias de la Ciudad. Crónica en imágenes del viaje espacial.


Foto: Feria de Ciencia y Tecnología/Facebook


Una aventura espacial viven los alumnos de la Escuela Técnica N°10 y no es ciencia ficción: el Proyecto Espacial Prometeo, integrado por una decena de estudiantes de 5° y 6° año y profesores, lanzó a la estratósfera con éxito el "Kronos 2", una cápsula diseñada en los claustros de esta casa de estudios de Barracas que desde 2013 impulsa el desarrollo de las ciencias del espacio.

La cápsula, que fue lanzada el 12 de julio último desde la localidad de Alta Italia, La Pampa, por sus condiciones atmosféricas, se elevó a una altura de 60 mil metros gracias a un globo de helio.


“Fue una gran emoción, nos abrazamos entre todos y lloramos. Los chicos no entraban en sí mismos y yo tampoco. Empezamos como un juego y como en todo proyecto muchos pensaban que iba a ser un fracaso”, explicó Héctor Escola, líder del Prometeo y docente hace 26 años de la cátedra es "Ensayo de materiales" en donde nació la idea. " Tras cuatro horas de vuelo, descendió a 450 metros del lugar estipulado. Cuando la encontramos también fue emocionante porque no sabíamos cómo iba a ser el descenso, si se iba a abrir el paracaídas".

Foto: facebook.com/EducacionBA

Construida íntegramente por los alumnos de la escuela porteña y puesta a prueba en distintos ensayos, la cápsula estaba recubierta de un material que la protegía de las bajas temperaturas y paneles solares que cargaban las baterías de una cámara, que permitieron la toma de imágenes durante su trayecto.

Es que el objetivo del vuelo fue filmar y fotografiar su desarrollo, además de realizar mediciones atmosféricas y poner en práctica un experimento biológico con semillas que luego fueron analizadas para observar efectos del viaje.

"Como resultados importantes hemos podido comprobar que la aislación de Mylar logró ser efectiva para proteger los instrumentos electrónicos contra el frío extremo, el navegador satelital trabajó sin problemas,las filmadoras cumplieron con su objetivo", informaron desde el proyecto.

El equipo lo componen los alumnos Demian Castro, Gabriel Galván, Damián González, Andrea Sosa, Rodrigo González, Noemí Cabrera, Mayra Quintana, Luciano Olivera, Cintia Peralta y Daiana Arrattia, junto a la supervisión de los profesores Héctor Escola, Stefanía Martín, Daniel Cuesta y la jefa de preceptores Elsa Rughini.

Foto: facebook.com/EducacionBA

El Proyecto Espacial Prometeo además fue uno de los quince ganadores de la 47° Feria de Ciencias y Tecnología de la Ciudad realizada en 2013 en la categoría “jóvenes emprendedores”, una distinción que les permitirá continuar con sus actividades y competir en otros certámenes científicos del país. Además, en septiembre la cápsula se va a exponer en la próxima feria.

El emprendimiento se hizo eco en medios digitales. Imagen: web GCBA.

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Crónica visual del viaje espacial

El despegue



Foto: Proyecto Prometeo


El 12 de julio, en la localidad de Alta Italia, La Pampa, se realizó el lanzamiento de la cápsula espacial "Kronos 2".














En vuelo


La cápsua se elevó hasta los 60 kilómetros, impulsada por un globo con helio que tras alcanzar aquella altura estalló. Durante el viaje tomó imágenes con cámaras digitales.

Foto: facebook/EducacionBA.



















El Aterrizaje

El aterrizaje se produjo a 200 km del lugar de lanzamiento y a 400 metros del espacio estipulado. El paracaídas funcionó correctamente y la cápsula y sus interior electrónico no sufrió ningún daño.

Foto: Proyecto Prometeo.


lunes, 7 de julio de 2014

La Bienal en Concierto, por sus protagonistas

Se presentó un avance de lo que será el ciclo de recitales de los músicos ganadores de la Bienal Arte Joven. Ayelén Secches, Leandro Lacerna, Intrépidos Navegantes y Antiescéptico mostraron sus trabajos discográficos producidos con el apoyo de la Ciudad. Fotogalería y entrevistas a los artistas.



¿Qué más importante en la carrera de un músico que poder editar su propio disco y presentarlo en un ciclo de recitales?

Eso es lo que la Bienal Arte Joven Buenos Aires realizó con un grupo de artistas ganadores del certamen en la categoría música, que con el apoyo de la Ciudad ya dieron a luz sus propias producciones discográficas.

Así, el 28 de junio último y como una anticipación de sus presentaciones oficiales que se realizarán en los próximos meses, Intrépidos Navegantes, Leandro Lacerna, Antiescéptico y Ayelén Seeches hicieron un show preliminar para la prensa en los escenarios del Samsung Studio, de San Telmo.

En una jornada en la que no faltó alegría, ansiedad y buena onda por haber logrado este objetivo tan preciado, los músicos estuvieron acompañados por amigos, familiares, junto a los productores de los trabajos, periodistas y funcionarios de la Ciudad.

¿Pero quién es quién en la Bienal en Concierto? Veamos.





Ayelén Seeches: Carte Postale


Abrió la jornada Ayelén Secches, una pianista y cantante autora de "Carte Postale", cuya propuesta juega con dimensiones en donde hay desde jazz, música clásica, candombe y sonidos cinematográficos, que se intercambian con interpretaciones cercanas al vodevil, con evocaciones a Debussy o Satie. Producidas por Lolo Micucchi, entre sus canciones se destacó "Mujer 5 - París - 30 de junio de 1935", interpretada en francés, con frases a capella, en donde las pausas y los silencios son tan importantes como la propia música.






Leandro Lacerna: Último Reset


El segundo turno fue el de Leandro Lacerna, quien con su corte de difusión !Aguante todo!? dejó sentado que "Los buenos años no son trofeos, son recuerdos nada más". Así mostró parte de "Último reset", un trabajo co-producido por el artista junto a Tweety González, en donde se impone una propuesta rockera, con momentos hard e industrial, aunque sin desatender el plano melódico y poético.





Intrépidos Navegantes: Conecta el Sol


Luego llegó "Intrépidos Navegantes", grupo formado por Matías Agustín Medina, Maximiliano Calvo, Agustín Leiva y Kevin Borensztein. Producido por Gonzalo Aloras, su trabajo "Conecta el Sol" trajo una bocanada de pop, modernidad y color. "Todos bailan, no puedo parar", dice su hit que, por supuesto, invita a pararse y mover los pies en una disco. Para destacar: el contundente trabajo coral de los músicos tanto en el disco como en vivo.






Antiescéptico: La hora de los sueños


Compuesto por Mariano Godoy, Lucas Hryniuk, Christián Murias y Damián Russo, Antiescéptico realizó una presentación multicultural impredecible. Lo que parecía una puesta en escena convencional devino en un mix potente de sonidos que fueron del hard rock, a la psicodelia, del tango, a sonidos del noroeste argentino. El tema de difusión "Guitarra Azul", de su trabajo "La hora de los sueños", tiene un solo de bandoneón que le aporta novedad y frescura a este típico instrumento de la música de Buenos Aires.

                 

Fotos: Estrella Herrera/GCBA.
Producción y texto: Enrique Fraga

domingo, 29 de junio de 2014

Jim Hall, Bill Evans y Undercurrent

Con ciertos discos de jazz me pasa algo muy distinto a lo que me sucede con los de rock. Puedo escuchar mil veces una canción sin cansarme. Siempre encuentro algo distinto, a veces es el piano, el contrabajo, la batería...

Otra diferencia son las imágenes. Cuando escucho a Zeppelin es inevitable imaginarme a Plant o a Page saltando y moviéndose en el escenario. Como si su música fuera de la mano de las fotografías y gestos que alguna vez me impactaron y que vuelven a mi mente. En cambio con el jazz aparece la música, con la misma fascinación me detengo en el ritmo, la melodía, la armonía... Es curioso, pero a mí me funciona así.



En fin, siempre que me preguntan por un disco de jazz para recomendar nombro "Undercurrent" de Jim Hall y Bill Evans.

Cuando lo editaron en 1962 las tendencias del género se afirmaban hacia el estilo modal que desembocaría posteriormente en el jazz rock. Por eso entonces no fue un disco convencional, sino uno triste, nostálgico, con melodías interpretadas de manera agridulce, pero a la vez apasionadas y armonías que daban una última vuelta de tuerca a la ya gastada progresión II-V-I. Tampoco un dúo de jazz, por aquellos días, era lo más habitual.

Además, la atmósfera que tiene el disco es difícil de igualar; tal vez sólo pueda compararse con el anterior "Kind of blue" de Miles Davis en donde, casualmente, Bill Evans estuvo a cargo de todas las canciones, menos una.

                               

Pese a todo, en Undercurrent está muy presente la esencia del jazz, la espontaneidad, la improvisación, el diálogo en el que los egos le dejan espacio a la música (otra diferencia radical con el rock) y eso es un condimento clave para su trascendencia, porque así cada canción es un océano interminable, un magma de colores y una noche luminosa en la que no alcanzan las horas para contar las estrellas.

Bill Evans murió en 1980, preso de sus adicciones; Jim Hall se fue en 2013, a los 83 años. Ambos lo hicieron en Nueva York y es difícil no recordarlo, sobre todo cuando suena "Skating in Central Park", una de las interpretaciones más bonitas y sutiles de aquel disco.

                                 

sábado, 3 de mayo de 2014

Sobre la libertad de prensa

Hoy se celebra el Día Mundial de la Libertad de Prensa y es una buena oportunidad para repasar unas anécdotas de la historia fundacional del periodismo argentino vinculadas a la difusión de este derecho y valor hoy inseparable de una sociedad democrática.

Una de las proclamas más conocidas estuvo tratada en el texto de Mariano Moreno publicado en la Gaceta de Buenos Aires en 1810 y titulado "Sobre la libertad de escribir", en donde el autor fijó los parámetros que debía tener la acción de prensa durante el proceso revolucionario. Moreno rompió así con la tradicional reglamentación de Indias que postulaba la censura previa a todo permiso de publicación que debía otorgar el virrey y, si bien en su trabajo defendió el derecho a la libre expresión, también fijó un límite ante las referencias a la religión católica y a la política de la Junta.


Otro ejemplo, tal vez menos conocido que el de la Gaceta es del Correo de Comercio, el periódico redactado por Manuel Belgrano, que si bien no era un órgano político, en agosto de aquel año publicó un artículo titulado "La libertad de prensa es la principal base de la instrucción pública" en el que, según el historiador Miguel De Marco, "sostenía que la facultad de escribir y publicar equivalía al derecho de pensar y hablar, y que pretender ir en contra de esa aspiración era lo mismo que "tener atados los entendimientos"". Al igual que Moreno, Belgrano admitía restricciones a la libertad de expresión en temas religiosos, obscenos o la crítica mordaz hacia las personas.



En 1811, el ahora director de la Gaceta y diputado por Córdoba en la Junta Grande Gregorio Funes impulsó la primera norma de prensa, la "primera Ley de Medios", aunque no fue una ley sino un reglamento que fue sancionado el 20 de abril de aquel año. La norma abolió los tribunales de prensa y estableció la libertad de escribir, imprimir y publicar ideas políticas sin necesidad de censura previa, aunque en línea con los anteriores ejemplos los temas religiosos quedaron fuera del beneficio.



miércoles, 30 de abril de 2014

El semillero de jazz de la Ciudad

El conservatorio Manuel de Falla dicta una tecnicatura a la que asisten un centenar de estudiantes del país y Latinoamérica. Entrevista "En Primera Persona" a su director, el pianista y compositor Ernesto Jodos. Además, la celebración del Día Internacional del Jazz en la Usina del Arte.




Es mediodía de un jueves y en el auditorio del conservatorio Manuel de Falla, a pocas cuadras del Abasto, las luces cálidas y tenues enfocan un escenario al nivel del piso en donde cinco veinteañeros prueban una y otra vez el inicio de “No me esqueca”, una melodía con ritmo “afro” grabada por el saxofonista Joe Henderson hace cuatro décadas.

“Un, dos, tres, no… vamos de vuelta”, marca sin batuta, pero atento a cada movimiento de los estudiantes, el pianista y profesor Ernesto Jodos, quien además dirige la Tecnicatura Superior en Jazz que desde 2006 se dicta en aquel Instituto de la Ciudad y a la que asisten un centenar de músicos todos los años.

En la Argentina, una de las maneras que tenían los primeros músicos de aprender a tocar jazz era sentarse a gastar las púas de los tocadiscos para poder sacar las melodías y los acordes. A mitad del del siglo XX no había escuelas, ni profesores del popular género musical.

Con el tiempo esto cambió radicalmente y hoy existen diversas opciones para estudiar profesionalmente. La Tecnicatura Superior del Manuel de Falla es, sin dudas, una de ellas. “Es uno de los principales lugares donde se nuclea gente con el interés de tocar jazz, aprender y seguir tocándolo”, definió Jodos quien, con la celebración del Día Internacional del Jazz con un ciclo en la Usina del Arte de fondo, contó cómo aquel espacio educativo de la Ciudad permite formar y reunir a un semillero de jóvenes músicos “jazzeros” de la Ciudad y de todo el país y proyectar sus carreras a un nivel nacional y mundial.







¿Qué enseña la Tecnicatura Superior en Jazz de la Ciudad?

En el conservatorio enseñamos la parte estilística del jazz moderno que surgió en los años ´30 y ´40, con una orientación dentro del Be-bop y de las músicas que vinieron después. [N. del R: son referentes del Be-Bop Charlie Parker, Dizzy Gillespie y Miles Davis, entre otros]

¿En qué estilos se mueven mejor las nuevas camadas de jazz?

Los estudiantes tienen intereses bastante variados. Quienes vienen suelen saber ya lo que se trabaja aquí, entonces tienen interés por los estilos que enseñamos (be-bop). Después, cada uno artísticamente, mientras que está en el conservatorio o después, hace sus investigaciones.

¿Cuáles son los primeros conocimientos que se le enseñan a un músico que quiere hacer jazz?

Primero hay aspectos rítmicos. Una vez que el estudiante tiene la técnica se ve articulación y fraseo vinculados al estilo musical. Después se trabaja en improvisación con cambios de acordes. Ese es el ABC. Luego se estudian cuestiones específicas en ensambles de músicos o clases de instrumentos.







¿Es un desafío enseñar a improvisar?

Es un desafío, pero no hacemos improvisación pura, sino dentro de un lenguaje. La enseñanza de la improvisación dentro del jazz tiene una historia larga. Lennie Tristano fue uno de los primeros en enseñarla y tuvo alumnos que fueron grandes improvisadores. Barry Harris es otro ejemplo; también está todo el sistema norteamericano y europeo que poseen carreras de jazz desde los ´70.

¿Cuántos alumnos tiene la tecnicatura?

Hay bastantes, unos 120 o 130. El interés es más o menos parecido todos los años. Se inscriben unas 200 personas y a partir de los exámenes de competencia, que son comunes a todo el conservatorio para ingresar al ciclo superior, van a un coloquio y se genera un orden de mérito para ocupar los cupos que hay. Así entran unos nuevos 40 alumnos por año. En general la deserción es muy chica comparada con otras instituciones.

¿Hay alguna identidad propia del jazz en Buenos Aires?

No sé si hay una identidad propia a través de la carrera. No encuentro una particularidad sobre los músicos de Buenos Aires y de la Argentina. Sí hay grupos particulares basados en tocar música original, otros que quieren hacer música más libre, otros dentro de un lenguaje existente. Cada líder o compositor tiene su búsqueda en todos lados.





¿Qué cambios hubo en la escena del jazz local en los últimos años?

Creo que hay una escena de jazz muy grande, especialmente de músicos jóvenes que son estudiantes o que lo fueron hace poco y que generan una música interesante. Es mucha gente. Una de las cosas buenas es que los músicos que quieren hacer música fueron encontrando lugares para tocar, tal vez menos visibles que los establecidos. Esto tiene que ver con una o dos generaciones de músicos más jóvenes que abren su espacios.

¿Qué recomendación le darías a quien quisiera empezar a escuchar jazz?

Primero, escuchar la música, básicamente. Lester Young, Count Basie, (Charlie) Parker, los discos de Miles (Davis) de los ´50 y ´60. Pueden descubrir lo que hicieron los músicos con los que tocaban y así armarse una historia del jazz propia. Como aprendimos todos: buscando. Nadie aprendió a a escuchar jazz leyendo un manual de historia. Así uno le da la importancia a unos disco o a otros.

¿Cómo juegan las nuevas tecnologías en la enseñanza del jazz?

Las nuevas tecnologías ayudan mucho a la circulación de información. Hay muchos libros y muchas grabaciones disponibles. Pero gracias a ellas vienen a la carrera muchos músicos de distintos lugares del país, de ciudades que quizá hace 20 años no habrían tenido el acceso a esa información; vienen de Ecuador, Colombia, Chile, Uruguay. Lugares en los que hace 20 años no se escuchaba mucho jazz y ahora sí. Eso tiene que ver con Internet.

¿Cómo es la interacción con estudiantes de música de otros países?

Es interesantísima, nutre un montón. Viene gente con muy buen nivel, con otras escuchas, con posibilidad de generar una red hacia el futuro para que todos puedan moverse y tocar en distintas ciudades y países. Muchos ex alumnos de la carrera viajan alrededor del país para tocar con sus ex compañeros que están en otras ciudades. Algo parecido va pasando con los países cercanos. La tecnicatura es un lugar en el que se juntan de muchos lados y de ahí salen muchas cosas. Es uno de los principales lugares donde se reúne gente con el interés de tocar jazz, aprender y seguir tocándolo.




El Conservatorio Superior de Música “Manuel de Falla” pertenece al Sistema Superior no Universitario de Formación Docente de gestión estatal y es una Institución pública y gratuita de la Dirección General de Enseñanza Artística, del Ministerio de Cultura porteño. Brinda al final de las carreras títulos docentes y habilitantes para ejercer la docencia musical en todo el país.

Fotos: Estrella Herrera/GCBA.
Producción periodística: Enrique Fraga/WebGCBA.




martes, 15 de abril de 2014

"El BAFICI es un festival del público"

En la antesala de la 16° edición su director Marcelo Panozzo consideró que con más de 100 propuestas locales "es un año muy bueno para el cine argentino". Las nuevas producciones y consejos para disfrutar del encuentro del séptimo arte.



“A la gente que viene al festival por primera vez les recomiendo mucho empezar por la programación gratuita del Parque Centenario, hay un montón de películas buenísimas todas las noches y es un buen lugar para hacer los primeros pasos en el BAFICI”.

Como un acomodador que guía a la gente hacia sus butacas no lo dudó y, de entre los muchos escenarios con más de 400 películas que ofrecerá del 2 al 13 de abril la 16° edición del BAFICI, su director Marcelo Panozzo eligió al tradicional anfiteatro porteño de la comuna 6 como el lugar ideal para que los principiantes se inicien en el mundo emergente del séptimo arte en la Ciudad.

“Ver cine independiente no es distinto a ver cualquier otra película. Hay que ir con el mismo espíritu con el que se va a pasar un buen momento en el cine: de reflexión, ternura, tristeza…”, explicó Panozzo tras detallar lo mucho que le reconforta dirigir el Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires que tan solo en su última edición convocó a 370 mil personas y tras 16 años y varias administraciones artísticas continúa siendo una fiesta vital del arte de la Ciudad para la gente y hacia el mundo.


















¿Cómo se puede definir al cine independiente?

Es un poco difícil de definirlo porque cuando nació el BAFICI el cine independiente era, en términos económicos, lo hecho a espaldas de Hollywood y del cine mainstream (cine comercial) y creo que esa idea ha ido quedando vieja, fue cambiando. Hoy en realidad sobre todo en el festival nos enfocamos en traer a Buenos Aires un cine que en el resto del año no tiene ninguna posibilidad de conseguir estrenos en multicines y salas comerciales. Apuntamos a traer a Buenos Aires 400 películas que el resto del año van a ser difícil de ver. No quiere decir que no sea un cine para que lo vea bastante público, porque sí lo ve.

El cine independiente de Buenos Aires ¿tiene algún lenguaje propio o cierta particularidad?

No, por suerte, lo que llamamos cine independiente o cine arte es difícil de definir en un par de eslóganes. Afortunadamente, eso es lo mejor del asunto. Porque hay de todo, documentales, cortos, largos, ficciones, 20 mil lenguajes diferentes, hay género, hay experimentación… eso es lo rico.

¿Hay algún género actual de moda?

No, pero sí hay un tipo de cambio de paradigma en cuanto a los formatos, sobre con cuántos minutos se considera un largometraje. Hay películas de 40, 50 minutos que son perfectas, redondas, impecables. Hace unos años no era tan normal películas de esa duración. El estándar de 80, 90 minutos se ha ido rompiendo. Primero se rompió hacia arriba con películas súper largas y ahora hacia abajo con otras más cortas. Hay una mezcla de cosas, una variedad de miradas que enriquecen mucho el menú.

¿Los jóvenes cineastas tratan alguna temática en particular?

Me parece que en el cine argentino hay una cosa muy mezclada, muy dividida entre ficción y documental, pero con mucha mezcla. En la competencia internacional de BAFICI tenemos tres películas argentinas, son tres ficciones súper distintas entre sí, dos de las tres son óperas primas, son muy sólidas, pero que no tienen una cosa que digas “acá se está contando la crisis” o “las películas hablan sobre esto”. De vuelta, por fortuna, el cine está a salvo del lugar común que impone todo rótulo o toda definición.

A través de las redes sociales el público observa, opina, califica, entre otras cosas, sobre cine… ¿Qué rol tiene un crítico hoy bajo estas condiciones?

Es un paradigma que ha ido cambiando. Así como cambió la manera de estrenar las películas, así como hay que pensar cómo un film independiente se defiende en la cartelera, en la sala o en el circuito alternativo, de la misma manera el rol del crítico ha ido cambiando. El lugar que ocupaban en las páginas de los diarios, que fue lo más tradicional siempre, se ha ido recortando un poco; no sé cuánto poder tienen, pero siguen teniéndolo. Estamos en un período de transición en el que el quick critic (crítico veloz) que aparece por redes sociales, que es muy influyente también, cambia profundidad por ingenio en base al material que puede producir. Creo que la crítica en blog, microblogging o en redes sociales está yendo a un lado que no se termina de definir, pero que es obvio que hay que prestarle atención.

¿Qué cambios ha habido en estas 16 ediciones de BAFICI?

Enormes. Es un festival que empezó con menos de 200 películas y hoy tiene casi 500. Empezó con mucho público también y hoy tiene muchísimo más. Fue sumando cosas por el camino. Sus directores Andrés Di Tella, Quintín, Fernando Peña, Sergio Wolf y, espero, también yo le hemos ido agregando cosas; hemos respetado una esencia del festival, un encanto, pero completándolo con algo más. Creo que es el mayor logro del festival que lleva 16 años, un montón de administraciones políticas y artísticas y sigue siendo todos los años una fiesta, una cosa absolutamente vital. Es algo que me reconforta mucho.

¿Cuál es el lugar que ocupa el festival internacionalmente?

Hay festivales mundiales que son muy influyentes en la opinión pública, pero que le dan la espalda al público. BAFICI es un festival muy del público pero a la vez tiene influencia en críticos y programadores, en la formación de la opinión sobre películas. Se catapultó hace ya muchos años y sigue siendo el lugar al que los programadores de afuera vienen a ver cine argentino. Es una cita para programadores de festivales muy importantes como Locarno, Viena, Toronto, Cannes o Berlín, que vienen a ver cine argentino a BAFICI.

¿Qué novedades hay para esta edición?

Es un año muy bueno del cine argentino. Creo que es récord de películas porque tenemos, entre cortos y largos, 113 films; son 50 y pico de largos y es muy sólida la programación. Hay cine argentino en todas las secciones, hay un montón de cortos. El cine que empiece su recorrido en BAFICI va a tener un largo año de festivales.

Aquel que nunca vio cine independiente, ¿qué recomendación le daría para apreciar mejor un film?

No es distinto a ver cualquier otra película. Hay que ser lo menos sectario posible. Hay que ir con el mismo espíritu con el que se va pasar un buen momento en el cine, entendiendo ese buen momento como cada uno lo entienda: de reflexión, ternura, tristeza… A la gente que viene al festival por primera vez les recomiendo mucho empezar por la programación gratuita del Parque Centenario, hay un montón de películas buenísimas todas las noches y es un buen lugar para hacer los primeros pasos en el BAFICI.


Fotos: Estrella Herrera/GCBA.

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jueves, 13 de marzo de 2014

“Hay un movimiento joven de bailarines y coreógrafos con mucho empuje”

Brenda Angiel, co-curadora del festival Ciudanza, contó cómo la danza contemporánea gana espacios día a día con el apoyo de la Ciudad; explicó su auge en las nuevas generaciones y precisó cómo disfrutar mejor estas expresiones artísticas. Entrevista, video y audio "En Primera Persona".


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“Hay un movimiento joven de bailarines que tiene mucho empuje y fuerza. La danza contemporánea es un arte muy vital que crece, se mueve día a día e intenta ganar espacios”. De esta manera la coreógrafa Brenda Angiel definió la importancia de la danza contemporánea entre las nuevas generaciones de Buenos Aires, a días del lanzamiento de la séptima edición del festival Ciudanza que en su séptima edición llevará esta expresión artística a escenarios urbanos y no convencionales.

Es que en Ciudanza una escultura puede transformarse en un protagonista imaginario de una obra; una plaza puede dejar de ser sólo un espacio verde para volverse un escenario vivo en donde el ritmo y la expresión corporal se juntan.

“Es una forma de sacar la danza al espacio público, lo que significa presentarse ante un público que normalmente no iría a ver un espectáculo de danza”, explicó Argiel, quien junto a Silvia Gómez Giusto es co-curadora del festival que se realizará del 13 al 16 de marzo en Parque Los Andes, Plaza Mitre y Plaza Estado del Vaticano; allí se presentarán 10 obras surgidas por convocatoria y 2 talleres a cargo de coreógrafos invitados.



¿Qué lugar tiene la danza contemporánea en Buenos Aires?

La danza contemporánea es dentro de las artes del espectáculo es, quizá, un poquito la más olvidada. De todas formas, ahora hay un movimiento joven de bailarines que tiene mucho empuje y fuerza. Es un arte muy vital que crece, se mueve día a día e intenta ganar espacios.

¿Qué significa Ciudanza para la danza contemporánea de la Ciudad?

Es un festival muy reconocido por la comunidad de la danza. Es una forma de sacarla al espacio público, lo que significa presentarse ante un público que normalmente no iría a ver un espectáculo de danza. Es una oportunidad única y disfrutable para el público pero también para los bailarines y coreógrafos.

¿Cómo se puede apreciar mejor una coreografía de danza contemporánea?

Hay que apreciarla. Lo subjetivo de cada persona que va a un espectáculo es lo valioso. Por supuesto, el público de danza tiene una visión particular porque es entendido, diferente del que no lo es. Pero la realidad es que la danza es un arte como el teatro o la música que debería ser disfrutable por todos los públicos. Obviamente, cuanto más danza se ve más apreciable puede ser, se puede entender más el lenguaje. Es un arte que puede ser apreciado por todo público.


¿Quiénes pueden practicarla?

Depende a dónde quieran llegar. Si se quiere llegar a ser bailarín o coreógrafo, cuanto antes empiece mejor, si es una persona joven y vital. Después hay un doble trabajo. Por un lado la técnica, el aprendizaje de los lenguajes, de cómo hacer los movimientos. Además, si la idea es hacer coreografías, cómo componer una obra y de qué manera y a dónde quiero llegar con esa obra. Tomar clases en danza puede abarcar lo popular, como el tango, el folclore, salsa, merengue, hip-hop. Son danzas que pueden llegar a aprenderse en la calle, familiarmente, se pasan así de generación en generación. En cambio la danza contemporánea y la clásica son más técnicas, hay una técnica que aprender, hay escuelas, corrientes…




¿Qué otros lugares de Buenos Aires serían escenarios predilectos para Ciudadnza?

En Ciudanza la propuesta es que cada año el escenario varíe. Seleccionamos tres espacios públicos, en este caso son tres plazas y cada año buscamos que sea diferente. Buenos Aires se renueva constantemente, aparecen nuevos espacios con diferentes usos. La selección del espacio tiene que ver con varios motivos. Muchas veces tiene que ver con el uso que el público hace de esa plaza y con como nosotros con la danza podemos intervenirlo y hacer un cambio o una sorpresa. Otras veces las plazas por sus características, por sus lomadas, escalinatas, monumentos, brinda un escenario particular para ser usado en danza.

¿Cuál sería el lugar predilecto para una interpretación?

Como coreógrafa de danza aérea que soy elegiría una fachada, muy visible, que pueda intervenir. En La Munich hice la apertura de la Noche de los Museos en donde tomamos todo el frente. Para Ciudanza es diferente, es más abarcativo y casi todo puede llegar a funcionar o no, depende.

La danza urbana es una tendencia en varias ciudades del mundo. ¿Tiene alguna particularidad en Buenos Aires?

Ciudanza es un festival en el que tanto bailarines como coreógrafos participan activamente en las propuestas. Eso hace que viva Ciudanza de una forma interesante y que se transmita al público. Yo lo que noto es que realmente los bailarines se toman el trabajo de volcar la danza en ese espacio. No es que llevan una obra ya armada para teatro y la ponen en la plaza. Hay un trabajo con el lugar. En ese sentido hay bastante creación y originalidad.

Foto: Ciudanza/GCBA.

domingo, 16 de febrero de 2014

De la Bienal Arte Joven al Rock BA

La polifacética Ayelén Secches, ganadora junto a otros del certamen artístico porteño, debutará en un escenario masivo el sábado en el ciclo de rock de la Ciudad junto a Poncho e Illia Kuryaki & The Valderramas, entre otros. Además, está grabando un disco de temas propios, premio de la Bienal. Buenos Aires abre el espacio y proyecta a los nuevos talentos de la música. Audios y galería de fotos.




A los seis años Ayelén Secches descubrió en su casa de Olivos un piano de juguete con el que empezó a jugar y a tocar sus primeras melodías. No paró más: el año pasado a los 22 estuvo entre los cuatro ganadores del certamen musical de la Bienal de Arte Joven de la Ciudad, gracias al cual está grabando su próximo disco y el sábado se presentará en Rock BA junto a grupos consagrados como Illia Kuryaki & The Valderramas y Poncho, entre otros artistas.

“Si bien vengo marcada por el universo académico y toqué a Mozart, mi repertorio nunca fue académico, siempre fue popular”, contó esta joven y polifacética artista quien con el dominio virtuoso de piano, guitarra, acordeón, flauta traversa y una voz que cruza el rock con el blues, el soul, el jazz y el music hall, ganó terreno en el under rockero con un reciente homenaje de versiones de clásicos de los Beatles que la llevó a lograr distinciones locales y a tocar en el legendario The Cavern de Liverpool, Inglaterra.

¿Cómo llegaste a la música de los Beatles?

Por mi padre, es un gran fanático de ellos. Cuando tenía 8 años los escuché y me volví loca. Cuando agarro alguna de sus canciones es porque me moviliza. No planifico los arreglos, van surgiendo, también suelo tocar la canción original, pero no hago nada predeterminado.

¿Quiénes son tus influencias de rock?

Me gusta Aznar, Charly, Serú… me encantan, son increíbles. También Fito, Cerati es decir, todos los próceres de acá. También escucho a Juana Molina, Laura Marling que es muy buena. Del mundo del jazz a Monk, Mingus y Mehldau, quien me inspira un montón.


¿Qué lugares te gustan de Buenos Aires?

Me gusta mucho el Jardín Botánico, no lo conocía y cuando vine me impactó, es inspirador. También Plaza Francia, a donde vine muchas veces por el festival de jazz.

¿Te gusta el jazz local?

Me gusta la movida que existe, tan activa, en donde hay tanta gente joven que toca muy bien. Del jazz me gusta la búsqueda armónica y musical. En cambio el rock tiene la polenta, la energía. Me gusta la sonoridad del rock… me encanta Dire Straits y el rock inglés, Queen, los Beatles, los clásicos. Me gusta el concepto que tiene el rock, a diferencia del jazz que es más de búsqueda.

Un tema tuyo, “Scarlet bones”, tiene un piano muy virtuoso que hace acordar a Mehldau. ¿Cómo lo compusiste?

Lo hice en el verano del 2012. Es un tema que salió así, fui probando, quería una búsqueda pianística que no sólo acompañase, sino que tuviera un lenguaje propio, una sonoridad más experimental. La letra habla sobre replanteos que me hice y momentos de dudas que siempre se tienen.

¿Qué tiempo le dedicás a estudiar tus instrumentos?

Bastante, tengo mi rutina. Todos los días no se puede, pero practico también por la noche; trato de hacerlo todo el tiempo que puedo.

¿Cómo será tu próximo disco, el premio de la Bienal?

Estoy laburando con Lolo Micucci en la preproducción. Estamos haciendo el hilo conductor de todas las canciones. Van a ser 14 o 15 temas míos en donde se agregarán algunas cuerdas y otras en formato trío. “Scarlet Bones” está incluido y tendrá una orquesta de fondo.

¿Cómo te preparás para tu presentación del sábado?

Con mucha alegría. Es mi primer show masivo y lo espero con muy buenas expectativas y adrenalina. Voy a ver qué pasa con el público.

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jueves, 13 de febrero de 2014

“A Buenos Aires no la cambio por nada”

Juanchi Baleirón, líder y guitarrista de Los Pericos definió así su relación con la Ciudad y con el público porteño. Además, precisó la particularidad del reggae argentino, su rol como productor y la trayectoria del legendario grupo de reggae que se presenta hoy en la fecha de apertura del Rock BA en Ciudad del rock.




“Siento que acá la gente nos conoce mucho. Es como tocar para parientes”.

Con estas palabras Juanchi Baleirón, líder y guitarrista de Pericos, definió lo que significa tocar en los escenarios de Buenos Aires para el histórico y consagrado grupo de reggae local.

Es que la relación del grupo con el público porteño tiene algo íntimo y especial: Buenos Aires fue la ciudad que lo vio surgir hace casi 30 años y lo propulsó como referente indiscutido del reggae argentino y latinoamericano; hoy melodías como “El ritual de la banana”, “Nada que perder”, “I´m waiting” o “Párate y Mira” son parte del cancionero popular que reside en el imaginario de millones de personas.

“La gente no solo conoce nuestra trayectoria como músicos, también nos conoce como personas. Eso la vuelve muy exigente y hace que nos exijamos mucho porque queremos complacerla”, contó el músico y productor que se presentará en la primera fecha de Rock BA, el festival que tendrá lugar en el predio Ciudad del Rock del 13 al 16 de febrero.


¿Qué significado tiene hoy el primer disco del grupo?

Por entonces no éramos concientes de nada, éramos muy jóvenes, un grupo de amigos que había podido hacer un disco. Cuando “Los Pericos” empezó para muchos chicos significó pasar de la música infantil al mundo del rock. Nuestro primer disco [“Los Pericos”, de 1987] marcó en muchos jóvenes el fin de la primaria. Pasan los años de ese disco y la gente lo recuerda con mucho cariño. Eso a mí me hace muy bien y me transporta a una sensación, un lugar de mucho confort. Es como el momento de la película Ratatouille, en el que el crítico recuerda la comida de su mamá.

¿Qué particularidad tiene el reggae argentino?

Cuando llegamos fue una clavada de bandera importante. Fuimos moda, pero después con el tiempo y desde el 2000 sobre todo, el género empezó a crecer y crecer. Cuando empezamos no hacíamos un reggae tradicional, sino algo más fiestero. Los Cafres lograron conectar al público con el sonido purista. Creo que la particularidad está ligada a la melodía. Acá pegaron las canciones más románticas, no tanto las contestatarias, no pegó el rastafarismo, sino el mensaje universal que tiene la canción de amor. La particularidad está en las buenas melodías.

¿Te inspira Buenos Aires?

Me gusta Núñez, donde me crié. Sentir los tilos en diciembre, estar cerca de la casa de mis viejos. He viajado por todos lados, pero siempre digo que a Buenos Aires no la cambio por nada. Mi infancia transcurrió en Núñez, luego estuve en Belgrano. Hoy vivo en Saavedra, que mantiene un clima de barrio en el que la gente se conoce, chusmea y me encanta que sea así. Es un lugar en donde todos se conocen, a diferencia de otros en donde hubo una explosión demográfica.



Hace unos años grabaron “Por una cabeza”. ¿Cómo te llevás con el tango?

No soy muy tanguero, pero me gusta. Cuando pasás una edad te toca la sensibilidad musical, descubrís los arreglos musicales. La metáfora de “Por una cabeza” es lindísima. También me gustan canciones como “Naranjo en Flor”, “Cuesta abajo”, que hablan sobre cosas universales. También me gusta mucho el Polaco Goyeneche en sus primeras épocas o Julio Sosa. Además produje un disco de tango electrónico de Mariano Zambonini y, si bien no fue de tango tradicional, fue una experiencia muy divertida.

¿Cuál es el rol de un productor musical?

Es difícil de determinarlo, porque varía según el productor y según el artista. Es una mezcla de director en el que tenés el guión, los artistas y el repertorio. El artista te muestra lo que tiene y uno aconseja, agrega instrumentos, cambia algo. No necesariamente cambia la canción, tal vez el orden del repertorio. Hay productores contemplativos y otros que no dan margen de acción. A mí me gusta la preproducción, estar en el armado de las canciones.

¿Qué expectativas tenés para el festival?

Va a ser perfecto. Es un lugar genial, fácil de llegar y que acerca la música al resto de la Ciudad. Vamos a tener un público compartido, pero con el que tenemos mucho en común. Las bandas que tocan son todas amigas. Siempre hacemos algo que pueda sorprender, alguna canción de Nirvana, o Personal Jesus [de Depeche Mode], algo que sea desconcertante. Va a ser muy divertido.

Fotos: Estrella Herrera/GCBA.

viernes, 31 de enero de 2014

Crecen las bibliotecas porteñas de la mano de sus lectores

En los veloces tiempos de e-books, tablets, redes sociales y miradas de reojo a cientos de mensajes de 140 caracteres, en la Ciudad hay espacios en los que la búsqueda de libros, la lectura y el acceso gratuito al conocimiento y a la información se realiza de una manera tradicional, pero no menos útil o atractiva.

Tal es el caso de las 37 bibliotecas públicas porteñas y anexos infantiles que, de acuerdo con datos de diciembre, ya superaron los 80 mil socios y son frecuentadas por unas 10 mil personas mensualmente.

Es que las bibliotecas de la Ciudad, en las que se estima que cada una incorpora unos cinco socios nuevos por mes, son lugares en los que uno no sólo va a buscar libros, también encuentra un espacio de lectura cálido y respetuoso, sumado a los consejos o recomendaciones como las que puede brindar el bibliotecario.



“Es una profesión apasionante. Cada vez que vienen un lector y te pide algo especial es todo un desafío encontrar la información”, contó Beatriz Paniagua quien trabaja hace tres años en la biblioteca Martín del Barco Centenera, de Monserrat, establecimiento que cuenta con más de 4 mil socios y arriba de 400 visitantes mensuales. “Aquí vienen muchos chicos y adultos mayores de 20, además de muchos extranjeros que, por la zona, usan el establecimiento diariamente”, explicó Beatriz quien agregó que el edificio de la biblioteca es el único de la red que fue construido especialmente para tal fin.

Según explicó Beatriz, satisfacer a los lectores es toda una aventura en la que se involucran todos. “Se registra el archivo de la propia biblioteca, se contacta a las de la red y además se recurre a lugares especializados de Internet”.

¿Cuáles son las bibliotecas más visitadas? Según datos de la Dir. Gral. del Libro, Bibliotecas y Promoción de la Lectura, en diciembre último la José Mármol, de Belgrano, fue la más visitada con 1092 concurrentes; la siguen la Leopoldo Lugones (968), también en Belgrano y la Julio Cortázar (725) de Villa Crespo. En cuanto a número de socios, a la cabeza figura la Miguel Cané, de Boedo, con 6666; le siguen la Manuel Gálvez, de San Nícolas, con 6261 y la Lepoldo Lugones con 6062.

En el ranking de los 30 libros más solicitados conviven el estudio, la orientación vocacional, los clásicos y el entretenimiento de ayer y de hoy. Así, el libro más leído el año pasado fue la Guía del Estudiante, seguido por el Código Civil y textos de biología. Entre las novelas, encabezan la lista best sellers recientes como Harry Potter, Crepúsculo o el Código Da Vinci. Pero también entran en la lista clásicos como el Quijote, El túnel de Sábato, Rayuela de Cortázar y obras completas de Borges, entre otros.

Para agendar. En febrero se realizarán encuentros con escritores en la biblioteca Joaquín V. González, ubicada en Suárez 408, en La Boca. Las charlas se inscriben dentro del programa Buenos Libros Buenos Aires y de la campaña Verano entre libros de la Ciudad. Las propuestas se suman la apertura de una decena de establecimientos durante enero.

¿Cómo asociarse a la Red de Bibliotecas?
A partir de la asociación a una biblioteca es posible retirar libros de cualquier otra biblioteca de la Red.

El trámite de asociación es sencillo y gratuito.

Primero se debe completar el formulario de asociación y completarlo con los datos propios y los de un garante. El garante debe ser mayor de 21 años y residir en Capital Federal, en un domicilio diferente al del solicitante. Luego el formulario debe ser presentado en la biblioteca a asociarse junto a la siguiente documentación:

SOLICITANTE Y GARANTE deben traer Documento de identidad (original y fotocopia) y el recibo de un servicio, acreditando el domicilio (original y fotocopia).


Foto: Estrella Herrea.